El censo elaborado por el ingeniero Nicolás García de los Salmones para el Congreso Nacional de Viticultura de 1912 detalla la existencia de 42 variedades en la provincia de Logroño y 26 en la de Álava, identificando los municipios exactos de procedencia de cada una. El siguiente texto expone cómo se estructuraba dicho mapa comercial, el comportamiento de los viticultores de Rioja Oriental ante las plagas fúngicas a través de la extensión de la garnacha de Quel y los factores técnicos que condicionaron la evolución del viñedo hacia el modelo contemporáneo.

Portada de la Memoria General del Congreso Nacional de Viticultura de 1912
La mayor parte de la superficie vitícola se concentra en apenas tres variedades: tempranillo, garnacha tinta y viura. Sin embargo, esta simplificación del viñedo no siempre fue la norma en el territorio que ahora ocupa la DOCa Rioja. Las actas del I Congreso Nacional de Viticultura, celebrado en Pamplona de 1912, revelan que la región llegó a contar con un catálogo de 42 variedades en la provincia de Logroño y 26 en la de Álava. Aquel inventario, elaborado por el ingeniero Nicolás García de los Salmones, no respondía a una sensibilidad poética por la biodiversidad, sino a una cruda necesidad de supervivencia económica y comercial de los viticultores frente a las plagas.
Rioja Oriental y la garnacha de Quel: resistencia y necesidad
Dentro de este mapa histórico, la zona de Rioja Oriental —vinculada a partidos judiciales como Arnedo y Alfaro— y específicamente la garnacha de Quel ocupan un lugar central que desmonta cualquier narrativa idílica sobre el viñedo antiguo. A finales del siglo XIX y principios del XX, la expansión masiva de la garnacha por el territorio riojano no se debió a una búsqueda de finura enológica o expresión del terruño, sino a un factor estrictamente operativo: su alta resistencia al oídio. Tras las devastadoras crisis fúngicas que azotaron la región, los agricultores de la zona baja buscaban plantas duras que aseguraran la producción anual. El texto histórico de Eduardo Abela en 1885 ya advertía este fenómeno de sustitución pragmática: la garnacha se extendía rápidamente porque era la uva que mejor aguantaba la enfermedad, convirtiéndose en el salvavidas financiero de los cosecheros. Para 1882, en la provincia de Logroño, ya era directamente la variedad más cultivada, teniendo en municipios de Rioja Oriental como Quel su epicentro de suministro. Si un viticultor quería madera sana y productiva de garnacho o de mazuela, el registro oficial de 1912 dejaba claro que el lugar comercial para adquirir los tipos puros era, precisamente, Quel.
El caos técnico de las «vides mezcladas»
El desglose del censo de 1912 muestra cómo funcionaba la producción antes de la homogeneización posterior. En la provincia de Logroño coexistían 42 variedades. Mientras la zona alta mantenía un perfil diferente, en la zona baja de Rioja Oriental predominaban de forma contundente la garnacha, la mazuela y el tempranillo. Junto a ellas, los agricultores de distritos como Alfaro o Autol mantenían en los campos un listado de uvas negras como navés, graciano de Alfaro, granadina o miguel arco (procedente de Grávalos), y blancas como pasera o moscatel romano.
De la saturación al monocultivo rentable
La evolución posterior destruyó este modelo por pura lógica de mercado. Las bodegas e instituciones descartaron las variedades menos rentables, de maduración tardía o de sabores deficientes —como ocurrió con la mazuela en determinadas áreas, criticada en la época por su acidez desagradable— en favor de cultivos más eficientes y estandarizados. El sistema terminó afinando el mapa drásticamente, reduciendo las opciones autorizadas y concentrando casi todos los cultivos en el eje tempranillo-garnacha-viura. El documento de 1912 de García de los Salmones ha pasado de ser un mero registro estadístico de una agricultura mixta y fragmentada a convertirse en el manual técnico que los laboratorios y departamentos de I+D de las bodegas utilizan para rastrear el origen de las plantas más puras de la región.
Cuadro de la ponencia de Nicolás García de los Salmones
Tras la filoxera, que destruyó buena parte del viñedo riojano, se vivió el segundo gran impulso de la llegada de garnacha a Rioja y especialmente a Rioja Oriental. La Diputación Foral de Navarra dirigió las tareas de recuperación del viñedo y apostó por esta variedad. De esta forma, la cercanía de los pueblos navarros Cuadro de la ponencia de Nicolás García de los Salmones. Estudio general de conjunto de las viníferas españolas Quel aparece con los riojanos hizo que el trasvase de injertos fuera norma común para la creación de los nuevos viñedos riojanos tras el desastre de esta brutal plaga.
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