
fesor José Antonio Hernández Vera, investigador principal del Yacimiento de Contrebia Leucade.
En la DOCa Rioja, donde el tempranillo reina con absoluta autoridad, existe una pequeña rebelión blanca que cada vez gana más adeptos: el Tempranillo Blanco. Y pocas expresiones capturan tan bien su personalidad como Ontañón Contrebia, un vino que forma parte de la Colección Insólitos de Bodegas Ontañón y que logra algo muy especial: unir el presente más innovador con los orígenes más remotos de la viticultura riojana.
Un nombre con historia (mucha historia)
Contrebia no es un nombre elegido al azar. Hace referencia a Contrebia Leucade, una antigua ciudad celtíbera situada en Aguilar del Río Alhama (Rioja Oriental), donde se encontraron los vestigios más antiguos conocidos de elaboración de vino en la zona: un lagar del siglo III a.C. con pisadera y torcos para mosto. Estamos hablando de más de 2.200 años de historia vinícola, mucho antes de la llegada de los romanos. “Ciudad blanca” (de leucade, blanco en griego), un guiño poético que encaja perfectamente con este blanco nacido de un capricho genético.
Porque el Tempranillo Blanco apareció en 1989 como una mutación natural en una cepa de Tempranillo tinto en Murillo de Río Leza (propiedad del viticultor Jesús Galilea). Desde entonces, esta variedad —oficial en el Consejo Regulador desde 2008— ha crecido hasta ocupar unas 800 hectáreas en la DOCa Rioja y se ha convertido en la segunda blanca más plantada de la región.
Elaboración: respeto absoluto a la variedad
Bodegas Ontañón, con sede en Logroño, elabora este Contrebia con uvas procedentes de viñedos en Rioja Oriental. La clave está en una vendimia muy madrugadora (para que las uvas no superen los 10 °C y conserven toda su carga aromática), una suave maceración prefermentativa con hollejos (inspirada en técnicas borgoñonas blancas) y una fermentación en frío a 16 °C durante unos 15 días.
Pero el verdadero secreto está en la crianza sobre lías finas durante varios meses, con batonnage (bazuqueo) regular. Esta técnica aporta volumen, untuosidad, reducción de astringencia y una sutil complejidad (notas de panadería y bollería) sin pasar por madera. El resultado es un blanco varietal puro, fresco, con cuerpo y gran persistencia.
Cómo se expresa en copa (añada reciente 2025)
- Color: Amarillo pajizo brillante con reflejos verdosos.
- Nariz: Muy elegante y expresiva. Predominan frutas tropicales (piña, plátano maduro), manzana reineta, sutiles flores blancas y un fondo cítrico fresco.
- Boca: Entrada fresca y jugosa, acidez vibrante pero bien integrada, sensación de volumen medio-alto gracias a las lías, y un final largo y persistente con recuerdos de fruta blanca y un toque mineral.
Graduación: 12,5 %. Un blanco que no es ligero ni etéreo, sino estructurado y gastronómico.
Críticos y aficionados internacionales lo describen como “rico, jugoso y fresco”, con notas de almendra, fruta de hueso blanca, membrillo, piña y un final sabroso con cierta textura calcárea. En plataformas como Vivino ronda los 4.0 puntos con comentarios que destacan su originalidad y relación calidad-precio (suele moverse entre 14-18 € en muchos mercados).
Maridaje y momento ideal
Su frescura, volumen y sutiles notas de crianza lo hacen muy versátil:
- Pescados al horno o en salsa suave (merluza, rodaballo)
- Arroces de marisco o verduras
- Quesos de pasta semiblanda (Idiazábal joven, Manchego semicurado)
- Cocina asiática ligera (tempura, sushi, curry verde suave)
- Como aperitivo con jamón ibérico o cecina
REPORTAJE SOBRE CONTREBIA EN NOSVAMOSDEVINOS.COM
En un momento en que los blancos riojanos están viviendo una revolución (más frescura, menos madera, mayor respeto varietal), Ontañón Contrebia representa lo mejor de esa tendencia: es moderno sin renunciar a la identidad, original sin ser extravagante, y sobre todo, cuenta una historia fascinante en cada copa.
Si buscas un blanco diferente que sorprenda en una cata a ciegas, que maride con casi cualquier mesa y que además tenga una excelente relación calidad-precio, este “capricho de la naturaleza” de la Colección Insólitos es una apuesta segura.
Salud… ¡y larga vida a los blancos riojanos!

