La historia de la garnacha en Quel: la primera documentada en Rioja

Garnachas en vaso de Ontañón

El reconocimiento de las garnachas pioneras de Quel llegó en el Primer Congreso Nacional de Viticultura (celebrado en 1912), organizado por el ingeniero agrónomo Nicolás García de los Salmones donde apareció este pueblo como el núcleo de las garnachas de Rioja

Garnachas riojanas de Ontañón Familia.

Garnachas riojanas de Ontañón Familia.

PABLO GARCÍA-MANCHA
Quel es un pequeño municipio situado en el valle del río Cidacos, en la zona sureste de La Rioja (Rioja Oriental), al pie de la Sierra de Yerga. Con una larga tradición vitivinícola, se considera uno de los núcleos pioneros y más emblemáticos del cultivo de la garnacha en toda la DOCa Rioja. La historia del vino en Quel se remonta muy atrás en el tiempo. Los primeros vestigios documentados del cultivo de la vid datan de 1327, según registros del Cabildo Catedralicio de Calahorra. Durante la Edad Media, especialmente a partir de 1445, el viñedo floreció notablemente. En el siglo XVIII, el Catastro del Marqués de la Ensenada (1752) revela un importante crecimiento: se registraban unas 542 hectáreas de viñedo en producción, lo que subraya la relevancia agrícola de la zona. Uno de los elementos más singulares y preservados de Quel es su Barrio de Bodegas, un conjunto histórico de calados subterráneos del siglo XVIII excavados en la ladera de la Peña. Este barrio es único por su estructura y por el uso de la gravedad en la elaboración: las uvas se introducían desde lo alto mediante sistemas de tuberías o «luceras» hasta los lagares inferiores, permitiendo una vinificación natural sin bombeos. En algunos periodos históricos, llegó a haber casi más bodegas que familias en el pueblo, lo que refleja la centralidad del vino en la vida local.

En cuanto a la garnacha, Quel destaca como el principal foco de esta variedad en La Rioja desde principios del siglo XX. Tras la llegada del oídio en 1854 (que diezmó muchas viñas riojanas) y la posterior devastación por la filoxera a finales del siglo XIX y principios del XX, la garnacha —rústica, resistente a la sequía y a ciertas plagas— ganó terreno en las replantaciones. Víctor Cruz Manso de Zúñiga ya mencionaba en 1905 su importación desde Aragón tras el oídio. El Servicio de Agricultura de la Diputación de Navarra, creado en 1896, realizó una labor extraordinaria en los fundamentos de la repoblación de los viñedos que habían sido afectados por la filoxera a finales del siglo XIX. Con Nicolás García de los Salmones al frente, uno de los padres de la ingeniería agrícola en España, este organismo se convirtió en un referente tanto a nivel nacional como internacional en el campo de la viticultura.

El cuadro de las garnachas queleñas

En este contexto, García de los Salmones propuso la celebración de un Congreso Nacional de Viticultura para conmemorar el VII Centenario de la batalla de Las Navas de Tolosa. Su idea fue admitida y el evento tuvo lugar entre los días 10 y 22 de julio de 1912. Fueron más de 1.500 los congresistas que participaron, procedentes de más de veinte países europeos y americanos. El día 17 se contó con la presencia del Rey, que presidió la sesión académica. El número de ponencias dictadas por los mejores especialistas nacionales e internacionales fue de 46, abarcando todos los temas relacionados con la viticultura y la enología, tal y como queda reflejado en la Memoria editada por la Diputación dos años más tarde (1914).

Variedades por pueblos
En una de las ponencias más decisivas del evento, García de los Salmones presentó una lista de 42 variedades cultivadas en la provincia de Logroño y 26 en la de Álava.
Como subrayan Martínez de Toda y Sancha, esta relación «es la más extensa de cuantas aparecen en la bibliografía sobre el inicio de patrimonio varietal vitícola de Rioja». Y lo extraordinario es que Nicolás García de los Salmones menciona el cultivo de las variedades por pueblos y destaca a Quel como el principal núcleo de garnacha en Rioja. (También subraya a Quel por la presencia de la mazuela y el anavés y chasela).

Es la primera vez en la historia que se realiza una cuantificación del patrimonio varietal vinculando variedades con localidades y esto aún da más valor al origen histórico de las garnachas de Quel, las pioneras de Rioja. Tras la filoxera, que destruyó buena parte del viñedo riojano, se vivió el segundo gran impulso de la llegada de garnacha a Rioja y especialmente a Rioja Oriental. La Diputación Foral de Navarra dirigió las tareas de recuperación del viñedo y apostó por esta variedad. De esta forma, la cercanía de los pueblos navarros Cuadro de la ponencia de Nicolás García de los Salmones. Estudio general de conjunto de las viníferas españolas Quel aparece con los riojanos hizo que el trasvase de injertos fuera norma común para la creación de los nuevos viñedos riojanos tras el desastre de esta brutal plaga.

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Bodegas como Queirón (el proyecto de Ontañón en Quel, instalada en el Barrio de Bodegas nº 9) han recuperado parcelas históricas como El Arca (una de las viñas más antiguas de la DOCa Rioja, con garnachas ancestrales de finales del siglo XIX), La Bartola, El Poeta, La Perdida o La Pasada. Proyectos como Ontañón Familia también trabajan viñedos centenarios en la Sierra de Yerga, elaborando vinos monovarietales o con blends que resaltan la finura y el carácter territorial de la garnacha queleña. En el contexto actual de la DOCa Rioja —con su clasificación por viñedos singulares, pueblos y zonas—, Quel representa la esencia de la garnacha riojana: una variedad que, tras décadas eclipsada por el tempranillo, vive un renacimiento gracias a estas viñas viejas y a elaboraciones modernas que priorizan la elegancia, la mineralidad y la expresión del terroir. Es, en definitiva, un lugar donde la historia de la garnacha en Rioja se escribe todavía en el presente.