DO Rueda

La apuesta de nuestra familia por el viñedo en Rueda es muy importante. Aquí es donde cultivamos y cuidamos la variedad de uva Verdejo con la que después elaboramos vinos como Dominio de la Abadesa Verdejo o Vetiver Verdejo.

1. Torrecilla de la Abadesa

  • Variedad: Verdejo

Primera viña que adquirimos en la denominación Rueda. Fue plantada, entre 1991 y 1993, sobre viejas viñas. Injertamos sarmientos de la variedad verdejo, sin modificar las características de la cepa madura, así la savia sigue adquiriendo las propiedades del terreno originario. El terreno es arenoso, lo que permite una maduración más rápida. Viñedo con baja producción que facilita la obtención de uva de excelente calidad.

2. Torrecilla del Valle

  • Variedad: Verdejo

Casi 100 ha de viñedo con la variedad Verdejo plantadas en 2017. Zona orográfica irregular con diferentes estructuras de suelo. Arenas procedentes de la sedimentación en puntos más bajos y terreno pedregoso en zonas más altas.

3. Foncastín

  • Variedad: Verdejo

30 ha de uva Verdejo plantadas en 2007. Se trata de una finca con múltiples parcelas de diferentes características.

4. Los Curas

  • Variedad: Verdejo y sauvignon

58 ha plantadas en 2016: Verdejo y Sauvignon. El terreno predominante es pedregoso en su superficie y primeras capas de suelo, y con textura areno-arcillosa. La piedra mantiene por la noche, el calor absorbido por el día, lo que permite una maduración lenta y progresiva, así como también retiene la humedad. Las arcillas poseen, de igual manera, capacidad de retención de la humedad, lo que satisface la hidratación de la planta y unas condiciones óptimas de maduración durante los meses de maduración de la uva.

5. La Seca

  • Variedad: Verdejo

47 ha de uva verdejo plantadas en 2017. El suelo es arcilloso.

6. Hornillos

  • Variedad: Verdejo

46 ha de uva Verdejo plantadas en 2007. El terreno es arenoso en la superficie y arcilloso a partir de 50 metros manteniendo así la planta en óptimas condiciones de hidratación durante los meses de verano por la acumulación de lluvias en los meses de primavera, otoño e invierno (400 l/m2). Baja producción que permite una mayor calidad de la uva.